lunes, 2 de marzo de 2009

A modo de presentación

Entiendo como otros muchos que el arte es verdadero por cuanto que estamos de acuerdo en que es una representación ficticia de la realidad. Sabemos que es ficticio y eso lo sabemos verdaderamente. Esa es la gran ventaja del arte y por eso es imperfecto, perfectamente imperfecto.

Reivindico una nueva manera de abordar el arte, el Art imp. de imperfecto pues la vida lo es.

Propongo liberarnos de la estética dominante, de los arquetipos establecidos de qué es belleza y qué no es. Propongo no seguir manteniéndo el engaño, no perpetuar formas establecidas, no reproducir más modelos caducos. (15/3/2009)

El arte es un producto de la creación y nadie puede imponer cánones a la creatividad humana. El arte se hace vida acercándose a la imperfección humana, una de las características más notables de nuestra especie. No nos engañemos por más tiempo, no busquemos modelos a seguir ni falsos mitos, no sigamos haciendo el juego al ego, no más mentiras. Seamos sinceros reconociendo la imperfección del arte, las formas cambiantes que nos impiden contemplar el fondo.

El acto creativo del artista imp. está donde su ego no está, del mismo modo que el art imp. se hace verdadero cuando reconocemos que es ficticio. Eso le otorga credibilidad al instante.

El artista imp. no embauca a nadie pues reconoce que practica un arte que carece perfectamente de realidad. Tampoco pretende transformar más que lo que por sí mismo ha experimentado.

Aún siendo imprescindible no basta por insuficiente la experiencia estética, no basta decir esto me gusta, esto me disgusta, esto está bien o esto está mal, o esto me emociona y aquello no. El Art imp. quiere además conmover, es decir,"mover con" el otro, aspira a hacer pensar, reflexionar y reflexionarse, a provocar preguntas que estimulen respuestas particulares y de ese modo ayudar a alumbrar cambios más duraderos. El artista está implicado con la obra.

El Art imp. pretende una experiencia mística. No se puede separar la obra de arte del artista. Ambos crecen juntos, evolucionan hermanados con todo lo viviente.

Art imperfect no es un arte mal hecho o un arte malo, ni tampoco un arte bien hecho o un arte bueno. Al autodenominarse imperfecto no aspira alcanzar categorías de valor. Reconoce voluntad de ser arte sincero, profundamente humano, verdaderamente imperfecto. (27/3/2009)

La pintura clásica, la que se extiende hasta finales del XIX está ahí, accesible a todas las personas interesadas, está ahí, en los museos y forma parte del pasado. Cubre con creces la gran parte de la Historia, donde no existía la fotografía y el pintor era el fotógrafo de la crónica de sociedad de la época al servicio de la Corte o de la Iglesia. Mayoritariamente un funcionario, dicho con todo mi respeto, que trataba de recrear y hasta mejorar las formas que los poderosos le imponían.

Con el siglo XX la pintura y las artes en general se quitaron las trabas administrativas y los corsés impuestos y buscaron afanosamente la libertad creativa. Se caracterizó por la búsqueda experimental de nuevas maneras de expresarse, rompiendo con lo anterior y como una respuesta al nacimiento de la fotografía y el cine. Impresionismo, Cubismo, Dadaismo, Abstracto, Expresionismo, Subrealismo, Pop art ..., constituyen cada una de ellas movimientos revolucionarios en el arte, sacudiéndose de encima el yugo institucional. Se salió a pintar a la calle, a los campos y a las ciudades; se investigó el consciente y el inconsciente empezando a doblegar las formas a su antojo. El siglo XX llevó la libertad al arte y forma parte del pasado.

El siglo actual debe continuar con este proceso de liberación del arte y de la sociedad a la que pertenece. Art imperfect propone completar la revolución pictórica y liberarse no ya sólo de la opresión del entorno sino y fundamentalmente de la dictadura del propio ego. Alguien dijo que el siglo XXI será espiritual o no será. Completamente de acuerdo. El arte actual necesita de la liberación del espíritu del artista, la destrucción de la forma como transmisora de unos valores consagrados, que como tal está contaminada.

El Art imperfect pide trascender la forma inevitablemente desde algún tipo de forma. El espíritu se manifiesta espontáneamente cuando la forma pierde importancia.

El Art imperfect y la poesía breve, en especial el haiku, son complementarios. Pueden darse por separado, pero también completarse y formar una perfecta unidad imperfecta. Ambos buscan atrapar al unísono el fugaz momento creativo en el que el ego se ha retirado a sus aposentos, el sagrado instante de la liberación.

Toda técnica, todo soporte, todo tema le está permitido abordar al artista del Art imp. El único requisito imprescindible es situarse en el presente, dejar su falso yo todo al lado que le sea posible, y dejarse llevar por su sabiduría interior, la que le conecta directamente con su corazón.(29/3/2009)

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